El entrenador del Clínica Ponferrada SDP, Oriol Pozo, atendió a los medios en la previa del encuentro del próximo domingo (18:00 horas) en Azpeitia frente al Biele ISB, después de sufrir tres derrotas seguidas. En este sentido, aseguró que «el equipo está bien, trabajando bien, con ganas de acabar esta racha lo antes posible. Intentando ajustar los roles después de las últimas bajas y esperando que vayamos mejorando y supliendo esas carencias que hemos tenido, sobre todo en el rebote y en la regularidad», precisó.
En este sentido, recordó que el equipo ha alternado «momentos muy buenos» con otros que le está «penalizando» en lo que le está faltando. «El otro día y en Sevilla se compitieron bien», matizó el técnico catalán, que reconoció que les faltó «frescura», aunque aclaró que es algo que está «trabajando». De hecho, defendió que el equipo debe «seguir la línea, mejorando. Si no es posible, vamos a buscarlo la semana que viene», puntualizó Pozo, que apostó por «seguir creyendo» debido a que «este momento no había pasado en todo el año. El equipo había sido regular», enfatizó.
De hecho, pidió el preparador tarraconense «ser positivos», ya que cree que el equipo está bien: «Estamos en una buena posición y tenemos opciones de completar un gran año. Ahora mismo el equipo está en una situación en que están igualados cuatro equipos y tiene una ventaja de un partido más average con el octavo y el noveno, el primer equipo que queda fuera del playoff», explicó Pozo, que recordó que «quedan cuatro partidos» para asegurar el playoff. «Tenemos que prepararnos porque vamos a tener que sumar más porque el nivel por arriba está muy alto», argumentó.
Es consciente de que restan cuatro partidos que podrían ser considerados como «cuatro finales», aunque el de Azpeitia prefiere no catalogarlo «como una final. Los dos partidos en casa van a ser muy importantes», puntualizó el adiestrador del conjunto berciano, que insistió en que su equipo debe hacerse «fuerte» y «seguir el nivel competitivo de Sevilla». «Cuanto antes podamos superar este momento difícil, mejor para todos», recalcó el técnico de Tarragona, que tiene claro que «el equipo cree en sus posibilidades».
Empezando por el partido ante Biele ISB, que, según Pozo, va a ser «un partido difícil». De hecho, explicó queel guipuzcoano «es un equipo muy bueno en el rebote, tanto ofensivo como defensivo. Te va a exigir un nivel de dureza muy alto», analizó el míster del cuadro berciano, consciente de que el de Azpeitia es «un equipo que a nivel defensivo te condiciona mucho porque tiene jugadores muy grandes. Te fuerza a jugar fuera y a tener acierto», precisó el entrenador catalán, que añadió que son «jugadores con potencial en el poste bajo».
Es por ello que, insistió Pozo, el equipo de Íñigo Núñez «te obliga a tener buen nivel de acierto. Si no lo tienes, te obliga a un nivel defensivo muy alto», detalló el adiestrador blanquiazul, que tiene claro que el cuadro vasco «protege muy bien su aro» porque con «jugadores que «intimidan mucho y cierran muy bien el rebote. Vamos a tener nuestras opciones para poder sacar un resultado positivo», aclaró el técnico de la escuadra ponferradina, que pidió optimismo: «Si no es así, no nos podemos venir abajo».
Para suplir estos problemas ha llegado Doudou Gueye, que, según Pozo, «es un jugador que «va a ayudar» en cosas que les están faltando: dureza en el juego interior, en el rebote, en la defensa interior y tener una rotación más en el juego interior. De hecho, tiene claro que sus interiores van «justos de energías porque acumulan muchos minutos en pocos jugadores». No obstante, asume el catalán que «se va a tener que adaptar. No tiene mucho tiempo para hacerlo», admitió el técnico tarraconense, que pidió «darle un margen para ponerse al día».
De hecho, es consciente de que «no es fácil» entrar en un equipo como el berciano «en este momento de la temporada» y de que «nunca ha jugado en la Liga. Va a tener que pasar un proceso», reconoció el míster catalán, que asumió que «no» le pueden «pedir en dos días» que juegue como si hubiera estado toda una temporada marcada por los problemas físicos de David Efambe que obligaron a «apostar por un exterior» y la lesión de Pau Treviño, que rompió el «equilibrio» en esa «fórmula». «Nos ha mermado en intimidación y rebote», concluyó.