El octavo proyecto del Clínica Ponferrada SDP en la ahora conocida como Segunda FEB, que estará dirigido por Samuel Conde, ya tiene la primera pieza. Se trata de Antonio Morales, que ha renovado su vinculación con la entidad berciana hasta el final de la temporada 2026-2027. A sus 30 años, el ala-pívot lorquino de 205 centímetros de estatura afrontará su cuarta temporada en el cuadro ponferradino –será la tercera que disputa desde el inicio– después de una primera etapa entre 2023 y 2025. Regresó mediada la pasada campaña procedente del Oca Global Salou, con el que compitió en el Grupo Este, para disputar la segunda vuelta de la competición ante las bajas en el plantel blanquiazul.

En total, Morales ha disputado 86 partidos como jugador blanquiazul, 14 de ellos durante la última temporada, en los que promedió más de 7 puntos y más de 5 rebotes en más de 23 minutos de media en pista. Sin duda, el murciano volvió a ser un jugador importante a las órdenes de Oriol Pozo y ahora Conde vuelve a confiar en sus virtudes, conocidas de sobra por el técnico alaricano después de haber coincidido durante esta etapa en el equipo berciano. Es un jugador con una importante inteligencia táctica y con facilidad para anotar tanto cerca del aro como desde el perímetro. Destaca su capacidad para ayudar en el juego interior aprovechando su altura y su versatilidad, aunque también puede ser muy efectivo, gracias a su buena mano, en el tiro exterior.

Con más de 200 partidos en Competiciones de la Federación Española de Baloncesto (FEB), su trayectoria arrancó la temporada 2013-2014 con el UCAM Murcia, en la antes llamada Liga EBA. Su siguiente experiencia fue en Málaga con el Medacbasket, durante la 2015-2016, antes de jugar en Primera Nacional con Basket Torrejón. En 2017 inició la aventura americana en el Junior College (JUCO) de New México y en la 2018-2019, tras iniciarla en la segunda categoría de la Liga Universitaria de Estados Unidos (NCAA II) con Eastern New México, acabó jugando en Innova Chef, de nuevo en EBA. Benicarló, ya en la tercera categoría, y Enrique Soler, de nuevo en EBA, precedieron a su incorporación al Tormes de Salamanca, último equipo antes de llegar al Bierzo.