– El Clínica Ponferrada SDP, que cumple su séptima campaña en la tercera categoría de nuestro baloncesto desde que llegó a la misma en 2019, afrontará por sexta vez en esta etapa el playoff de ascenso a la categoría de plata. Desde este domingo emprende en su pabellón, el Lydia Valentín, un camino que no será fácil después de acabar la fase regular en séptima posición al vencer por 83-54 al Círculo Gijón. Las 19:00 horas marcarán el punto de salida de una carrera que iniciará frente al Bueno Arenas Albacete Basket, tercer clasificado del Grupo Este de la ahora llamada Segunda FEB.
Tratará de emular el hito logrado por el Club Baloncesto Bembibre hace dos décadas, cuando ascendió a la Liga Femenina 2, entonces la segunda categoría. Además, tratará de acompañarlo, como entonces, con otro éxito de la Deportiva Ponferradina, que logró su primer ascenso a Segunda División en 2006. También en 2012 y 2019 subió la Deportiva a esta categoría, en el primer caso, acompañada por la llegada del equipo del Bierzo Alto a la Liga Femenina Endesa, mientras que en el segundo, con la llegada del club presidido por Óscar García a la entonces llamada LEB Plata. Un vínculo histórico del fútbol y el baloncesto en El Bierzo.
Sin duda, es un éxito haber llegado hasta aquí, más si cabe tras las enormes dificultades que ha atravesado el equipo de Oriol Pozo, que ha sufrido las lesiones de larga duración de dos de sus estrellas: Marc Peñarroya y Pau Treviño. Aparte de varias salidas de jugadores, muchos problemas físicos han lastrado a un equipo que, sin embargo, ha conseguido igualar su mejor registro de victorias (15) en la categoría, conseguido en las temporadas 2020-2021 y 2024-2025. En la 2025-2026 firmó, además, la mejor primera vuelta (9 victorias) y su mejor balance como local, ya que sumó 11 triunfos en los 13 choques disputados en el Lydia Valentín.
En una de esas campañas, la 2020-2021, superó el conjunto berciano la primera eliminatoria por el ascenso, algo que se ha convertido en un reto y que se volvió a lograr en la 2022-2023, última de David Barrio, actual entrenador del UEMC Baloncesto Valladolid, como técnico del cuadro berciano. En este último caso, además, se logró con el factor cancha en contra, ya que tuvo que vencer en la pista del Class Bàsquet San Antoni tras un exiguo triunfo en la ida. En ambos casos, asimismo, el bloque ponferradino cayó eliminado contra dos equipos que terminaron ascendiendo: Grupo Alega Cantabria, en la primera de ellas, y Hestia Menorca, en la siguiente.
Por otro lado, el mérito de lo conseguido es incuestionable, ya que es la primera vez que un equipo del Grupo Oeste se queda fuera de las eliminatorias por el ascenso con catorce victorias. Este ha sido el caso de Toledo Basket, mientras que en el Grupo Este se ha clasificado un equipo, Club Baloncesto Zaragoza, con apenas doce triunfos, lo que da idea del nivel de exigencia en el que ha tenido que competir el equipo ponferradino, que ha vencido en su pabellón a seis (Coto Córdoba, Insolac Caja 87, Biele ISB, Baloncesto Valladolid, Reina Proteínas Clavijo y Cáceres Patrimonio de la Humanidad) de los ocho clasificados –fue séptimo– para el playoff.
Papel capital han tenido los jugadores, que han vuelto a brillar y aparecer entre los mejores. De hecho, Rubén Salas, que dejó el equipo en enero, Riley Hayes, Josep Fermí Cera, Cameron Okeke y Jamie Bergens, este en dos ocasiones, fueron incluidos en los quintetos ideales de distintas jornadas. En uno de ellos, además, sobresalió el capitán, Pau Treviño, como jugador más valorado (MVP). El propio Bergens aparece entre los que más faltas reciben, los más valorados y los máximos anotadores, y presenta uno de los mejores porcentajes en tiro exterior del Grupo Oeste. Por su parte, Hayes está entre los mejores reboteadores y David Òrrit entre los mejores asistentes.
El “factor Lydia Valentín” se ha convertido en algo primordial para el equipo dirigido por el tarraconense Oriol Pozo, que ha convertido su pabellón en un fortín. En la presente temporada, además, ha batido el récord de asistentes en sus partidos como local. Los casi 2.000 logrados en la visita del líder, Coto Córdoba, fueron superados por los 2.513 que presenciaron el derbi provincial frente a la Cultural Leonesa, mientras que en el cierre de la fase regular, frente al Círculo Gijón, se volvieron a superar los 1.700. Cada partido en el feudo ponferradino es un espectáculo para la afición, que espera acercarse a esas cifras en esta primera eliminatoria.
La comunión entre el equipo y la afición es uno de los principales argumentos del equipo blanquiazul, ya que ha conseguido crear un vínculo que refuerza la estructura del club desde sus categorías de formación. En esta temporada ya se ha alcanzado la cifra de 1.000 abonados, con un crecimiento superior al 30% en el último año, de lo que se concluye el amplio grado de integración y aceptación del club en la sociedad berciana. Además, cada partido en el que resulta victorioso el Clínica Ponferrada SDP sus jugadores cogen un bombo de un grupo de aficionados y se unen a ellos para celebrar cada éxito. Afición y equipo son uno.