El Clínica Ponferrada SDP jugará desde las 20:00 horas de este sábado en el Polideportivo Sarriguren, la pista de un rival, Castillo de Gorraiz Valle de Egüés, que tratará de poner en dificultades y derrotar a la escuadra berciana para alejarse de los últimos puestos del Grupo Oeste de la Segunda FEB. A punto de confirmar la permanencia matemática, el equipo de la capital berciana afronta un nuevo duelo con el que tratará de dar un paso más para asentarse en los primeros puestos de la clasificación.
De hecho, es tercero el equipo de la capital berciana, que buscará un nuevo triunfo a domicilio después de dos derrotas seguidas en sus últimas salidas, ante Reina Proteínas Clavijo y Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Contra el Círculo Gijón fue la última victoria lejos del Lydia Valentín para un conjunto que también venció en las pistas de Toledo Basket y Jaén Paraíso Interior en la primera vuelta. Precisamente, el conjunto manchego cayó el pasado fin de semana en el Lydia Valentín, donde se muestra prácticamente inexpugnable el conjunto blanquiazul.
Acerca de ese encuentro, Oriol Pozo, entrenador de la formación blanquiazul, se mostró «muy contento», ya que se enfrentaba a «un rival que venía en una línea muy buena. Necesitábamos reencontrar sensaciones para dejar atrás el partido de Cáceres», confesó. «Nadie esperaba tener una ventaja de casi 30 puntos al descanso, pero queríamos hacer un buen partido, mostrar el ritmo al que queremos jugar y corregir cosas», puntualizó el preparador de la escuadra ponferradina, que añadió que «el equipo encontró buenas sensaciones gracias al nivel de acierto».
Sin duda, esto es resultado del trabajo. «No hay semana en la que se trabaje peor, todo el mundo está enchufado, trabajando muy bien», recalcó el tarraconense, que cree que «es el secreto» de su éxito: «El día a día es muy bueno, todo el mundo suma. Nos hace crecer semana a semana», enfatizó el preparador blanquiazul, que asume que «la gente espera cada día más» de su equipo. «Se nos va a pedir un nivel más alto», admitió el catalán, que recordó que «en esta liga cuesta mucho ganar, sobre todo en la segunda vuelta, cuesta mucho ganar fuera de casa ante cualquier rival».
Es por ello que no quiere confianzas ante un equipo, el navarro, que no ha conseguido salir de la zona de peligro a pesar de la llegada al banquillo de César Rupérez tras su derrota en el Lydia Valentín con Jotas Unzué al frente. De hecho, ha sufrido cinco derrotas en las últimas seis jornadas, en las que únicamente derrotó al Toledo Basket. La última, el pasado fin de semana, fue en el Palacio de Deportes Urbano González de León, donde, eso sí, compitió a buen nivel hasta el tramo final frente a un equipo al que derrotó en Sarriguren en la ida.
Escasa referencia el referido choque celebrado en el Lydia Valentín, ya que el cuadro navarro ha variado su roster en busca de la reacción. De hecho, ha apostado por la calidad de Fabio Santana, que ha jugado en Primera FEB, para la dirección, donde se mantienen Alexander Calvo y Alejandro Rubiera. En la pintura, André Amado, Wiliam Burgos y Alassan Gaye complementan a Javier Lacunza, su hombre más efectivo. Sin embargo, su jugador más destacado es Jaxon Knotek, que alterna posiciones dentro y en el perímetro, donde brillan también James Potier y Pablo Yárnoz.
Es consciente Pozo de que Sarriguren, «aunque sea un equipo de la zona baja, es una pista complicada, donde equipos importantes no lo han pasado bien y equipos de la zona playoff han perdido. Todo el mundo espera que ganemos, pero no va a ser sencillo», reconoció Pozo, que tiene claro que el cuadro navarro «va a intentar contrarrestar» el ritmo de su equipo y anunció que espera «un partido duro contra un equipo que no da las mismas sensaciones» que en la ida. «El equipo sabe que tenemos que seguir la misma línea de la semana pasada», recalcó.
En plena fase de crecimiento y adaptación de nuevas piezas, el cuadro berciano deberá seguir acoplando a las últimas incorporaciones, sobre todo Cameron Okeke, que ha disputado dos partidos en los que ha dejado buenas sensaciones, y Jon Larrea. Totalmente integrado está Antonio Morales en su segunda etapa como blanquiazul, en la que está ofreciendo grandes actuaciones. Por su parte, Larrea sigue su proceso de integración después de superar los problemas físicos que retrasaron su incorporación al grupo, lastrado físicamente antes del parón de la Copa España.
En la previa, Pozo se refirió a la participación frente al Toledo Basket de Larrea y Okeke, que ya había debutado en Cáceres. Al respecto, explicó el técnico catalán que en el cuerpo están «contentos con las tres incorporaciones», tanto de estos dos jugadores que se estrenaron en el Lydia Valentín contra el cuadro toledano como la de Antonio Morales en su segunda etapa como blanquiazul. Sobre el donostiarra dijo que «la situación hizo darle la oportunidad de que la gente pudiera recibirlo. Va a tener que coger ritmo para que nos ayude en el día a día y luche por un puesto», aclaró.